Un espía sin credenciales universitarias

El secretario de Legal y Técnica de la casa de estudios, Cristian Cabral, y el director de la editorial, Rolando Echave, se presentaron ante la comisión investigadora y desbarataron la coartada macrista. El rector y los decanos no fueron y se los declaró en rebeldía.

Amanecer en la Legislatura. Los primeros rumores hablaban de que las autoridades de la Universidad de La Matanza que debían declarar frente a la comisión investigadora (CIE) se habían atrincherado en la sede de la casa de estudios, a la que no puede ingresar la policía por ser “territorio federal”. Ni el rector ni los decanos aparecieron ayer, pero como movidos por una fuerza invisible se presentaron el director de la editorial de la universidad, Rolando Echave, y el secretario de Legal y Técnica, Cristian Cabral. Los dos desmintieron a la gestión PRO: afirmaron que no recomendaron a Ciro James al Ministerio de Educación. Cabral, que estuvo contratado allí, contó que nunca vio al espía en los pasillos donde supuestamente trabajaba. También relató que se lo encontró a Mariano Narodowski en una playa y que el ex funcionario le dijo que lo de la recomendación era “una interpretación periodística”.

La CIE había citado por la fuerza pública al rector de la Universidad de La Matanza, Daniel Martínez, y a los decanos Alejandro Finochiaro y Fernando Luján Acosta. Ninguno de los tres se presentó a declarar y están considerados en rebeldía por la Justicia. La Federal emitió la orden para llevarlos a declarar por la fuerza, pero la Bonaerense les exigió un exhorto del juez Roberto Andrés Gallardo para cumplir la directiva.

A las 11.30, con una actitud desafiante, cruzado de brazos, apareció Echave. Antes de sentarse, dijo a los gritos: “¡A mí no me trajo la fuerza pública! ¡Todo lo que dicen no es cierto! ¡Acá se están leyendo cosas que son falsas!”. Luego sostuvo que “la policía armada no puede entrar a la universidad e igual entraron. Abrieron las puertas de las oficinas y se generaron situaciones de violencia”. En rigor, el secretario del juzgado fue con una custodia a entregar las citaciones y los policías les sacaron las balas a las armas antes de ingresar en la universidad.

Luego de que le tomaron juramento, Echave contó que dirige la editorial universitaria desde 1999 y que a James lo conoció cuando “le vino a consultar cuáles eran los mecanismos técnicos para publicar un libro”, aunque luego no pudo precisar de qué libro se trataba, ni siquiera la temática. “Lo vi seis o siete veces en mi vida, no sé qué función tenía”, afirmó. También explicó que lo conoce a Narodowski desde 1996, cuando estaba en la Universidad de Quilmes. “Hablamos, compartimos algún café, no nos vemos con una frecuencia establecida. Fui entre siete y diez veces a visitarlo al ministerio”, dijo. Sostuvo que no recordaba haber hablado con él sobre el caso del espionaje ilegal.

Echave reconoció que le recomendó a su suegro Omar Dinardo para que lo contratara y que también le presentó a Cabral, para que fuera su abogado en un “tema personal”. Luego Narodowski lo contrató como abogado del ministerio. “No le recomendé a James al ex ministro. Le sugerí a James que llevara un currículum. Le dije: ‘¿Por qué no llevás el currículum al Gobierno de la Ciudad, que está en convocatoria?’. Fue ése el tono.”

“Narodowski dijo en la causa judicial que usted lo recomendó. ¿Está enojado con él?”, le preguntó el ibarrista Eduardo Epszteyn. “No, Narodowski está usando una estrategia sin tener en cuenta a nadie”, soltó Echave. “¿Sabía que James era policía?”, le preguntó Fernando Sánchez, de la Coalición Cívica. “No, ni sabía que era espía. Para mí los espías son los de las películas, que tienen diez pasaportes. No me imaginaba un espía firmando contratos.” Al final terminó peleándose con el presidente de la CIE, Martín Hourest, a los gritos: “¡No me hagan entrar en falso testimonio! Me había impuesto no gritar y al final terminé gritando. Les pido disculpas”. Para justificarse, citó al Martín Fierro.

Cabral llegó cerca de las 14. Dijo que asistió por sus propios medios. Contó que fue contratado por Narodowski y fue abogado en la unidad ministro entre marzo de 2008 y octubre de 2009. Hacía la misma tarea que James, pero cobraba mil pesos menos, pese a tener una vasta experiencia como abogado. “¿Cuántas veces lo vio a James en el ministerio?”, le preguntó Sánchez. “Nunca”, respondió Cabral, quien contó que tenía “obligación de presentar informes escritos”. La gestión PRO nunca pudo mostrar un solo papel firmado por James que justificara su contrato en Educación. “No lo recomendé a James. Narodowski lo debe saber perfectamente”, desmintió Cabral, quien contó que en enero se encontró con el ex ministro en un lugar de veraneo en la costa. “Trató de darme una explicación, que no fue satisfactoria. Dijo que lo de la recomendación era una interpretación periodística, que él nunca dijo eso”, contó Cabral.

Tres frases fueron las más repetidas tanto por Echave como por Cabral: “No sé”, “no tengo idea” y “no me acuerdo”. Los dos dijeron desconocer el convenio entre la Universidad de La Matanza y el Ministerio de Educación porteño –que Gabriela Cerruti les puso frente a sus narices– y la resolución –que les leyó Hourest– donde lo nombraban a Ciro James director de Relaciones Institucionales de esa casa de estudios. A pesar de ser secretario de Legal y Técnica, Cabral no supo contestar por qué James pasó por ese cargo y por otros dos de asesor dentro de la misma facultad ni qué lugar ocupaba en el organigrama.

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